La historieta :
panorama, horizonte, lecturas
A Osvaldo Viola (Oswal)
Cuando hablamos de lectura en estos espacios en realidad
nos estamos refiriendo a la ecuación lectura=lector=lo legible. Y los términos
son siempre una “X” a despejar al
infinito. No hay una lectura, tampoco un lector. Todo es múltiple, plural,
vario. Todo es pasible de lectura. Leemos el cielo, y los signos, las nubes, significarán lluvia, frío inminente o será una
figura fantástica. El hombre tiene esta forma de estar en el mundo para leerlo,
escribirlo, describirlo, dibujarlo, narrarlo, interpretarlo, modificarlo….
Para cada tipo de material tradicional de lectura ponemos
en juego distintas competencias. Es un proceso complejo siempre, un mecanismo
con muchas piezas: experiencias, conexiones –desde las neuronales a las de
sentido-, recuerdos…
Entre los impresos –aunque también existen en formato
digital- tenemos a la historieta. Banda dibujada para la lengua francesa, cómic
para los anglosajones, tebeo para los españoles, cuadriños para la lengua
portuguesa, manga para los japoneses. Considerada por sus detractores como
“género menor”, posee un lenguaje propio, cuyo binomio característico es el
cuadro o viñeta y el globo, que contendrá la palabra –pensamiento o alocución
del personaje- y una forma peculiar de combinar el lenguaje plástico y el
escrito. Y una puesta en página que conduce la mirada del lector para seguir la
narración. El autor de cómics Will Eisner la define como “arte secuencial”.
Otro realizador, Scott McCloud, más recientemente, la caracteriza así:
“Ilustraciones yuxtapuestas, y otras imágenes en secuencia deliberada, con el
propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética del
lector” [Entender el cómic : arte invisible. Bilbao : Astiberri, 2014]. Podemos
encontrar historietas de mala calidad, buenas, excelentes y obras maestras,
como nuestras El Eternauta, -el guionista figura en primer término y a
continuación el dibujante-de Héctor Germán Oesterheld y Solano López [editorial
Doedyotres], y Mafalda, de Quino
[Ediciones de la flor], o como Mauss,
de Art Spiegelman [editorial Emecé]; y Asterix,
de René Goscinny y Albert Uderzo [edit. Grijalbo/Dargaud]. Pero la lista no se
cierra, ya que este género goza de muy buena salud, con la edición de nuevos
títulos, nuevas editoriales, nuevas propuestas.
Habría, como con otros productos culturales, historietas
para cada edad, para distintos intereses, gustos. No creo que haya una edad
para leer historietas, siempre es tiempo de historietas, porque tampoco resiste
el rótulo de “lectura para chicos”. Hay materiales apropiados para chicos, y
sobre todo para animarlos a leer. La editora Domus tiene su colección Aventuras
dibujadas, indicada para niños. En torno a fines del ciclo primario o
principios del secundario la editorial Riderchail tiene la serie Historia entre
tumbas, de Luciano Saracino y Gustavo Mazali, que consta hasta ahora de 6
volúmenes, los 4 primeros, de solo texto, plantea dos líneas narrativas con magníficas
ilustraciones; los siguientes 2, presentan el subtítulo La historieta, y en
efecto ahora las dos líneas narrativas están en este formato, el relato-marco y
otras historias, 2, que ahora se despliegan en otro registro plástico, propio
de la historia narrada. Por ejemplo, una historia del Japón medieval se
presenta en una estética cercana a la estampa tradicional de ese país.
Si hay un personaje originario del cómic y de gran impacto mundial, es el superhéroe.
El primero en aparecer, Superman (1938) inicia una serie de personajes con
poderes extraordinarios: Batman, Capitán América, Mujer Maravilla, Hombre
Araña… [léase para este tema Morrison,
Grant. Supergods : Héroes, mitos e historias del cómic. Edit. Turner, 2012]
La historieta también es un arte de pasajes, de
transmutaciones, propicia para el cruce de géneros. En ella, valiéndose de su
lenguaje, encontramos adaptaciones de obras literarias. David Copperfield, de Charles Dickens y Oswal [en revista
Anteojito, 1965] ; Tarzán, de Edgar
Rice Burroughs, Harold Foster (adaptó la primera novela), Burne Hogarth ; En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust , Stéphane
Heuet, salieron 4 vol. de los 12 previstos [edit. Sexto Piso] ; La ciudad ausente, de Ricardo Piglia,
guión de Pablo De Santis, dibujo de Luis Scafati [Temas Grupo Editorial y
Océano, 2000 ; edit. El zorro rojo, 2008 –corregida y mejorada-]. El paso tenido por más “natural”, es de
historieta al cine de animación. Persépolis,
de Marjane Satrapi, dirigida por Vincent Paronnaud ; El gato del rabino, de Joann Sfar, dir. por Antoine Delesvaux ; Akira, del manga y del film Katsuhiro
Otomo. El cómic ha inspirado films con actores, como los Batman del director Tim Burton: Batman (1989), Batman regresa
(1992), los de Christopher Nolan: Batman inicia (2005), Batman: El Caballero de
la Noche (2008), Batman: El Caballero de la Noche asciende (2010).
Se decía más arriba que había en la actualidad un
movimiento destacado de la edición de este género con seguidores, fanáticos, y
nostálgicos. Entre las editoras nuevas podemos nombrar Editorial Común,
http://laeditorialcomun.com/ es propiedad del autor de historietas
Liniers, en ella se presentan materiales nacionales y extranjeros de gran
calidad. Actualmente está en proceso de edición Las aventuras de Pío-Pío,
historieta de Manuel García Ferré, de los años 60 (¿ahora se entiende por qué
se escribió arriba “nostálgicos”?). La Duendes
http://historietapatagonica.blogspot.com.ar/
en efecto es una editorial patagónica que le da una oportunidad de ver sus
trabajos editados a los artistas provenientes de ese espacio. Excelentes y
variados materiales; aquí se puede acceder a un material sobre San Martín,
El cruce de los Andes, de Mariano
Antonelli. Historieteca Editorial
www.historieteca.com.ar se pueden ver aquí trabajos excelentes de Diego Agrimbau
(guionista muy valorado por Oswal) como
La
burbuja de Bertold. Editorial Wallsen, se presenta con una colección,
Skorpio presenta, con historietas completas, en forma de libro, de esa revista
(Skorpio) de la década de 1980; el 1er volumen está dedicado a
Avrack: El Señor de los Halcones, de
Ricardo Barreiro y Enrique Breccia. No es un listado exhaustivo de las editoras
de nuestro medio.
La historieta también es un campo de estudio, de
análisis. La semiología, las ciencias sociales, el diseño, la plástica, la
edición son algunos de los campos que se dedican a ella.
Recientemente, y esperamos que tenga continuidad, se
cuenta con una publicación periódica que reúne trabajos sobre la temática:
Entre líneas : Revista de estudios sobre historieta y humor gráfico. Buenos
Aires, edit. Agua Negra. No. 1 (octubre 2014)
Un espacio para la investigación, y con la posibilidad de
su posterior edición de sus resultados se encuentra en la Biblioteca Nacional
Mariano Moreno, se trata del Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos
http://www.bn.gov.ar/archivo-de-historieta-y-humor-grafico-argentinos
[La Historieta Salvaje : Primeras
series argentinas (1907-1929), de Edith Gociol y José María Gutiérrez.
Ediciones de la flor, 2012] los autores son los responsables de esta sección de
la Biblioteca Nacional.
Espero que este artículo sirva de presentación de la historieta,
de su vitalidad, de sus oportunidades, de su ductilidad, cercanía y
posibilidad. Una invitación a la lectura, a la realización, al estudio. A tomar
en serio este género que guarda tantas maravillas.
Me permito compartir algo que he vivido como fundante en
mi camino lector. Mi primer encuentro con
Dickens fue a través del David Copperfield adaptado por Oswal en Anteojito
(1967, teniendo 11 años). La descripción del interior del barco-casa de la playa, a través de
panorámica y planos detalle me acompañó siempre con su epifanía de dos artistas
unidos, y guiándome por la intimidad del relato, y poniéndome en medio de él.
Temí que esto fuese una construcción del tiempo, que moldea el recuerdo, lo
modifica. En octubre del 2010 tuve oportunidad de volver a ver esas imágenes atesoradas.
Fue en oportunidad de la inauguración de una muestra de Oswal en la Alianza
Francesa de Palermo. No sabía que estaban entre las elegidas. La memoria las
había conservado ¿u otras funciones habían participado en su guarda? La emoción
intacta. Volví otros días para poder tener la necesaria soledad para la lectura,
para volver a caminar por la casa-barco de la playa.
Con Osvaldo (Oswal) en las pupilas, en el pensamiento, en el afecto.